Meta Nacional I.2
Al 2030, un 100% de las áreas protegidas del Estado del Sistema Nacional de Áreas Protegidas contará con planes de manejo en proceso de elaboración, aprobados y/o en implementación; y un 10% del territorio nacional terrestre (incluyendo aguas continentales) contará con una gestión efectiva.
Describir brevemente las principales medidas adoptadas para aplicar la meta¶
La principal medida para el logro de la meta es de carácter institucional y corresponde a la implementación de un reglamento del Ministerio del Medio Ambiente, actualmente en proceso de consulta ciudadana (ver enlace), que definirá el contenido mínimo de los planes de manejo, los procedimientos para su elaboración y aprobación, los mecanismos de coordinación interinstitucional y las modalidades de publicación y acceso a la información. De este modo, los planes de manejo se integran como herramientas clave del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), contribuyendo a incorporar los servicios ecosistémicos en los planes, políticas e instrumentos de desarrollo nacional, regional y local, y a fortalecer su articulación con los instrumentos de ordenamiento territorial, asegurando una gestión sustentable de la biodiversidad y de los recursos naturales.
El diseño e implementación de los planes de manejo para áreas protegidas constituye el principal mecanismo operativo para traducir los objetivos de conservación en acciones concretas, evaluables y adaptativas. De este modo, estos planes se conciben como instrumentos de planificación estratégica que orientan el manejo de los objetos de conservación, los usos permitidos del territorio y las medidas necesarias para enfrentar las amenazas que afectan la integridad ecológica de las áreas protegidas.
Las acciones prioritarias respecto de esta meta consideradas en el Plan de Acción de la Estrategia Nacional de Biodiversidad son:
Realizar un catastro y clasificar las áreas protegidas del Estado, identificando avances en elaboración, aprobación o implementación de sus respectivos planes de manejo, caracterizando el tipo de ecosistema y el alcance o cumplimiento de las cuatro condiciones para su gestión efectiva (planes de manejo, gobernanza, número adecuado de guardaparques, y sistemas de monitoreo) .
Dictar una guía con directrices para la elaboración de planes de manejo de áreas protegidas del Estado incluyendo consideraciones particulares para ecosistemas terrestres, acuáticos continentales y marinos, y para las distintas macrozonas del país.
Elaborar planes de manejo de áreas protegidas del Estado para áreas que no cuentan con dichos planes considerando los criterios de gestión efectiva y acciones para el fortalecimiento de la gestión participativa en las áreas protegidas del Estado, con perspectiva de género, interculturalidad y justicia ambiental.
Indicar el nivel actual de progresos en el logro de la meta¶
Bien encaminados para alcanzar la meta.
El nivel actual de progreso para el logro de la meta es significativo, con un logro de más de un 75% del objetivo.
Tanto el porcentaje de áreas protegidas con planes de manejo como la superficie terrestre de áreas protegidas que cuentan con plan de manejo presentan grados de avance diferenciados:
Un 75,3% de las áreas protegidas terrestres, de aguas continentales y marinas cuentan con un Plan de Manejo.
En el ámbito terrestre y de aguas continentales, las áreas protegidas con plan de manejo alcanzan una superficie del 10.7% (de un 10% a 2030) del territorio nacional, lo cual no implica necesariamente que estas cuenten con gestión efectiva.<(div)>
Resumir los progresos hacia el logro de la meta, incluyendo los principales resultados logrados¶
De acuerdo con la información oficial disponible en SIMBIO del Ministerio del Medio Ambiente (planilla descargada desde https://

Figure 1:Distribución del año de publicación del último plan de manejo de las áreas protegidas que cuentan con plan vigente.
Por otra parte, los planes de manejo no se distribuyen de manera homogénea entre las distintas categorías y designaciones, observándose altos niveles de implementación en Reservas Nacionales y Monumentos Naturales, avances intermedios en Parques Nacionales y Áreas de Conservación de Múltiples Usos, y brechas significativas en Santuarios de la Naturaleza y Reservas Marinas.

Figure 2:Distribución de áreas protegidas con y sin plan de manejo por categoría de área protegida.
Actualmente, las áreas protegidas terrestres y acuáticas continentales que cuentan con plan de manejo abarcan el 10,7% del territorio nacional. Este valor representa un avance hacia el cumplimiento de la meta de que al menos el 10% de las áreas protegidas cuenten con gestión efectiva. No obstante, este progreso aún es insuficiente, dado que la gestión efectiva no se limita a la existencia de un plan de manejo. De acuerdo con la definición vigente, esta también requiere disponer de un número adecuado de guardaparques, contar con al menos un sistema de monitoreo implementado y mantener un arreglo de gobernanza formalmente establecido y operativo.
En conjunto, los resultados indican que el país se encuentra en una fase intermedia de avance, con una base sólida de áreas con manejo formal, pero con desafíos pendientes para asegurar una implementación más equitativa y efectiva en todo el sistema de áreas protegidas.
Resumir los desafíos clave encontrados y los diferentes enfoques que podrían adoptarse para continuar con la aplicación¶
Los resultados presentados indican que Chile muestra avances relevantes en la cobertura de la formalización del manejo de sus áreas protegidas. Sin embargo, persisten brechas en la actualización de estos planes de manejo.
Por otra parte, la distribución de las áreas protegidas con Plan de Manejo no es homogénea entre las distintas categorías y designaciones legales. Tal como se muestra en la Figura 1, existen diferencias sustantivas en el grado de implementación del manejo formal según el tipo de área protegida. En particular, categorías como Reserva Nacional y Monumento Natural presentan una alta proporción de áreas con Plan de Manejo (82,2% y 75%, respectivamente), mientras que en Parques Nacionales este porcentaje alcanza un 62,1%, reflejando un avance importante pero aún incompleto en la categoría de mayor relevancia dentro del sistema. En contraste, los Santuarios de la Naturaleza muestran un bajo nivel de implementación, con solo 8,8% de sus áreas contando con Plan de Manejo, lo que evidencia una brecha crítica asociada principalmente a esta figura de protección. Otras categorías presentan comportamientos contrastantes: las Áreas de Conservación de Múltiples Usos alcanzan un 73,3% de cobertura con Plan de Manejo, mientras que las Reservas Marinas no registran planes de manejo vigentes en los datos analizados. En el caso de las Reservas Forestales, el 100% de las áreas cuenta con Plan de Manejo, aunque sobre un número reducido de unidades (n=2).
Cabe mencionar también el desafío de homologación de las categorías de áreas protegidas que dejan de existir de acuerdo con la ley 21.600, donde la figura de protección de Santuarios de la Naturaleza y las Reservas Marinas deben pasar por un proceso de homologación a las categorías del artículo 56 de la Ley 21.600.
Proporcionar ejemplos o casos para ilustrar la eficacia de las medidas adoptadas para aplicar la meta. proporcionar hipervínculos pertinentes o adjuntar materiales o publicaciones relacionados, según sea necesario¶
Ejemplos relevantes de la aplicación de Planes de Manejo corresponden al “Plan de Manejo del Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU) Pitipalena-Añihue” y al “Plan de Manejo Integrado de las Áreas Marinas Protegidas de Rapa Nui”, ambos desarrollados mediante procesos altamente participativos que se traducen en una gestión efectiva.
El primer ejemplo corresponde al Plan de Manejo del Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Pitipalena-Añihue (disponible en el siguiente enlace). Este plan, aprobado el año 2020, constituye un instrumento operativo orientado a compatibilizar la conservación de la biodiversidad con el desarrollo de actividades humanas sustentables. Este plan fue elaborado mediante un proceso participativo que involucró a servicios públicos, comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil y actores productivos, siguiendo la metodología de Estándares Abiertos para la Práctica de la Conservación.
En segundo lugar, el Plan de Manejo Integrado de las Áreas Marinas Protegidas de Rapa Nui aprobado el año 2025 (disponible en el siguiente enlace), representa un caso emblemático de gestión basada en co-gobernanza entre el Estado y el pueblo Rapa Nui, con liderazgo de la propia comunidad local. Su elaboración se desarrolló a lo largo de varios años mediante un proceso altamente participativo (iniciado el año 2019) que incluyó talleres comunitarios, revisión conjunta del instrumento y una consulta indígena en el marco del Convenio 169 de la OIT, culminando en una votación comunitaria que otorgó una sólida legitimidad social al plan (el detalle de este proceso de consulta indígena puede ser consultado en el siguiente enlace). El instrumento establece un modelo formal de co-gobernanza a través de un Consejo Directivo local y del Consejo del Mar (Koro Nui), donde la comunidad y las instituciones públicas comparten responsabilidades en la toma de decisiones, implementación, fiscalización y monitoreo, apoyadas además por alianzas estratégicas nacionales e internacionales.
Describir brevemente cómo se relaciona la aplicación de la meta con los progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados y sus metas asociadas, y la aplicación de otros acuerdos relacionados.¶
La Meta Nacional I.2 “Al 2030, un 100% de las áreas protegidas del Estado del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, cuenta con planes de manejo en proceso de elaboración o aprobados y/o en implementación; y un 10% del territorio nacional terrestre (incluyendo aguas continentales) cuenta con una gestión efectiva” se vincula con los ODS 14 y 15.
ODS 14: Gestionar y proteger sosteniblemente los ecosistemas marinos y costeros para evitar efectos adversos importantes, incluso fortaleciendo su resiliencia y adoptar medidas para restaurarlos a fin de restablecer la salud y la productividad de los océanos. Conservar al menos el 10 % de las zonas costeras y marinas, de conformidad con las leyes nacionales y el derecho internacional y sobre la base de la mejor información científica disponible. Facilitar el acceso de los pescadores artesanales a los recursos marinos y los mercados.
ODS 15: Para 2020, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad. Promover la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y promover el acceso adecuado a esos recursos, como se ha convenido internacionalmente. Adoptar medidas urgentes y significativas para reducir la degradación de los hábitats naturales, detener la pérdida de la diversidad biológica. Para 2030, velar por la conservación de los ecosistemas montañosos, incluida su diversidad biológica, a fin de mejorar su capacidad de proporcionar beneficios esenciales para el desarrollo sostenible. Velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.