Meta Nacional I.3
Meta Nacional I.3 Al 2026, se habrán reconocido como Humedales Urbanos protegidos entre 14.000 y 17.000 hectáreas de humedales a lo largo del territorio nacional, desde la aprobación de la Ley 21.202 de Humedales Urbanos, para su incorporación como infraestructura ecológica en los instrumentos de planificación territorial.¶
Describir brevemente las principales medidas adoptadas para aplicar la meta¶
A la fecha, Chile ha declarado 147 humedales urbanos en el marco de la Ley N° 21.202, promulgada en 2020. De estos, y tras resoluciones judiciales posteriores, 137 se mantienen actualmente vigentes.
Esta ley establece mecanismos formales para:
La declaración de humedales urbanos, ya sea a solicitud de los municipios o de oficio por el Ministerio del Medio Ambiente.
La incorporación obligatoria de los humedales urbanos en los instrumentos de planificación territorial, mediante un marco regulatorio específico.
La evaluación ambiental de proyectos que puedan afectarlos, a través del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
La aplicación de metodologías estandarizadas para su delimitación, basadas en criterios científicos y apoyadas en tecnologías de teledetección.
De lo anterior, las acciones prioritarias que se han definido en el Plan de Acción para la Estrategia Nacional de Biodiversidad son:
Identificar prioridades comunales de humedales integrados a las cuencas hidrográficas para declarar al menos 1.000 hectáreas de humedales urbanos.
Integrar al menos 5 humedales urbanos en los procesos de elaboración de instrumentos de planificación territorial (IPT), la planificación ecológica y la Estrategia ciudades verdes, para su reconocimiento y gestión como infraestructura ecológica en dichos instrumentos.
Indicar el nivel actual de progresos en el logro de la meta¶
Bien encaminados para alcanzar la meta.
Resumir los progresos hacia el logro de la meta, incluyendo los principales resultados logrados¶
La meta se encuentra en implementación. Actualmente Chile registra 16.848,28 hectáreas de humedales urbanos reconocidos que mantienen vigencia legal, cuya incorporación como infraestructura ecológica en los instrumentos de planificación territorial se encuentra en desarrollo.
Junto con la declaratoria de humedales urbanos, la ley ha incidido en mejorar las prácticas institucionales para el desarrollo de infraestructura de obras civiles, es así como el Ministerio de Obras Públicas encargó la elaboración de una Guía sobre “Estándares para la Protección y Evaluación de Impacto Ambiental en Humedales Urbanos para Obras de Infraestructura Pública del MOP”, 2020, Ministerio de Obras Públicas. Acceda aquí.
De acuerdo con la información oficial disponible en la capa de Humedales Urbanos publicada en el visor SIMBIO del Ministerio del Medio Ambiente (https://
| Año de Resolución Humedal Urbano | Nuevas hectáreas declaradas | Hectáreas acumuladas |
|---|---|---|
| 2021 | 5.471,97 | 5.471,97 |
| 2022 | 2.026,48 | 7.498,45 |
| 2023 | 2.020,69 | 9.519,14 |
| 2024 | 1.197,92 | 10.717,06 |
| 2025 | 6.131,22 | 16.848,28 |
Respecto a la distribución regional de los humedales urbanos declarados, de los 137 reconocidos a nivel nacional, más de la mitad se localizan en las regiones de Los Lagos,del Biobío y de Valparaíso, todas con más de 20 humedales urbanos reconocidos; mientras que las regiones con menor representatividad corresponden a la Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo, de Tarapacá y del Maule, todas con solo un humedal urbano declarado; y a la Región de Arica y Parinacota, que a la fecha no presenta humedales urbanos declarados. En la siguiente figura se aprecia superficie y número de humedales por Región.

Figure 1:Área total y número de humedales urbanos por región.
La página oficial del Ministerio del Medio Ambiente con los antecedentes sobre humedales urbanos se encuentra en el siguiente enlace.
Resumir los desafíos clave encontrados y los diferentes enfoques que podrían adoptarse para continuar con la aplicación¶
En la implementación de la meta asociada a la protección y gestión de humedales urbanos se han identificado los siguientes desafíos:
1. Procesos de retroactividad de declaratorias: Se ha producido retrotracción administrativa de declaratorias de humedales urbanos, principalmente debido a controversias sobre la interpretación y aplicación de la Ley de Humedales Urbanos, así como a recursos administrativos y judiciales interpuestos por ciudadanía o sectores productivos. Estos procesos generan incertidumbre jurídica, retrasos en la consolidación de medidas de protección y debilitan la estabilidad regulatoria necesaria para una gestión territorial efectiva.
2. Desacople temporal entre declaratorias e Instrumentos de Planificación Territorial (IPT): Existe una baja incorporación efectiva de los humedales declarados en los IPT. Esto no responde necesariamente a falta de voluntad institucional, sino a que los ciclos de actualización de los IPT, que son considerablemente más largos que los tiempos en que se producen las declaratorias. Como resultado, se genera un desfase temporal que limita la traducción normativa inmediata de la protección ambiental en regulaciones de uso de suelo. La reciente aprobación de la ley de modernización del sistema de planificación territorial, incorpora expresamente la obligatoriedad de incorporación de humedales urbanos declarados en los instrumentos de planificación, por lo que se espera que en el periodo de aplicación de la actual Estrategia Nacional de Biodiversidad, estas brechas disminuyan.
3. Débil incorporación de la infraestructura ecológica en los IPT: La infraestructura ecológica o red funcional de ecosistemas que sostienen procesos ecológicos y servicios ecosistémicos aún no se encuentra plenamente integrada ni conceptual ni normativamente en los instrumentos de planificación territorial. Esto impide avanzar hacia una planificación que considere conectividad ecológica, resiliencia climática y provisión de servicios ecosistémicos como elementos estructurantes del ordenamiento territorial. Actualmente el país está comenzando a implementar una nueva estrategia nacional de infraestructura verde urbana (ver mayor detalle sobre esta Estrategia en el siguiente enlace) que permitirá definir una mejor incorporación de infraestructura verde en la planificación urbana, de forma gradual, a partir de 2026.
4. La gobernanza y gestión efectiva de los humedales urbanos ha avanzado de manera dispar entre municipios y regiones por no existir una obligación legal ni apoyo financiero directo.
En otro sentido, es preciso considerar declaratorias que aporten hacia la protección desde el punto de vista funcional más allá del límite del espejo de agua, lo que lleva a considerar estos ecosistemas como centinelas de la condición a nivel de cuencas hidrográficas, y considerar diversos mecanismos de protección y conservación que favorezcan cambios en prácticas de usuarios del agua, del suelo y mejoren las condiciones para el desarrollo sostenible de actividades sin dañar la infraestructura ecológica.
Proporcionar ejemplos o casos para ilustrar la eficacia de las medidas adoptadas para aplicar la meta. proporcionar hipervínculos pertinentes o adjuntar materiales o publicaciones relacionados, según sea necesario¶
El impacto positivo de la regulación generada por la implementación de la Ley 21.202 sobre Humedales Urbanos ha permitido crear un entendimiento masivo sobre la importancia de estos ecosistemas. Lo que se refleja en políticas públicas que permiten su protección efectiva.
Desde el punto de vista de la implementación, la Ley 20.202 entrega a los municipios herramientas concretas que permitirán proteger los humedales urbanos, ello a través de la elaboración de Ordenanzas Generales para su protección y la postergación de permisos de subdivisión predial, loteo, urbanización y de construcciones. Lo anterior permite un desarrollo urbano sin perder la seguridad hídrica y reducción de riesgos de desastres (ODS 13 y 15). Para ello se han creado guías técnicas para apoyar la creación y gestión de humedales urbanos, y para llevar a cabo medidas que no impacten dichos ecosistemas. (ver detalle en siguiente enlace).
Cabe destacar cómo la toma de conciencia respecto a la importancia del cuidado de los humedales ha trascendido a otros sectores del Estado. Por ejemplo el Ministerio de Obras Públicas en el marco de esta ley y los instrumentos de protección de humedales en el marco de la ley 21.600 ha desarrollado “ Estándares para la Protección y Evaluación de Impacto Ambiental en Humedales Urbanos para Obras de Infraestructura Pública del MOP”. Link: https://
Un ejemplo práctico de la aplicación efectiva de la Ley 21.202 corresponde a la reciente y emblemática declaración del río Mapocho como Humedal Urbano. Esta declaración es particularmente relevante ya que dicho río recorre aproximadamente 90 km dentro de la Región Metropolitana, cruzando la ciudad de Santiago, capital de Chile, con cerca de 8 millones de habitantes (ver detalle sobre esta declaratoria en el siguiente enlace).
Respecto de la incorporación de los humedales en la planificación urbana, esta se hará efectiva a partir de la reciente aprobación de modificación al cuerpo legal sobre la planificación urbana (Ley n°21.807) a principios de 2026. Esta modificación indica que “todo instrumento de planificación territorial deberá incluir los humedales urbanos declarados por el Ministerio del Medio Ambiente, dentro de su ámbito de competencia propio, en calidad de área de protección de valor natural”. (ver detalle de este cuerpo legal en el siguiente enlace).
Describir brevemente cómo se relaciona la aplicación de la meta con los progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados y sus metas asociadas, y la aplicación de otros acuerdos relacionados.¶
La Meta Nacional I.3 “Al 2026, se habrán reconocido como Humedales Urbanos protegidos entre 14.000 y 17.000 hectáreas de humedales a lo largo del territorio nacional, desde la aprobación de la Ley 21.202 de Humedales Urbanos, para su incorporación como infraestructura ecológica en los instrumentos de planificación territorial” contribuye de manera directa y transversal al avance en diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2; ODS 3; ODS 6; ODS 11; ODS 13; ODS 14; ODS 15;) y en la implementación de otros acuerdos ambientales internacionales.
ODS 2 y ODS 6: En relación con el ODS 6 (agua limpia y saneamiento) y el ODS 2 (hambre cero), la protección de humedales y ecosistemas acuáticos favorece la disponibilidad y calidad del agua, apoyando la seguridad hídrica y alimentaria mediante la regulación natural de nutrientes, la recarga de acuíferos y el sostenimiento de actividades productivas dependientes del agua.
ODS 3: La integración de estos ecosistemas en la planificación territorial contribuye al ODS 3 (salud y bienestar), al generar espacios urbanos saludables, que favorecen el bienestar físico y mental de la población, reducen el estrés térmico y mejoran la calidad de vida.
ODS 11 y ODS 13: El cumplimiento de la meta, fortalece la resiliencia frente a desastres al conservar humedales y otros ecosistemas que actúan como infraestructuras naturales para la regulación hídrica, la amortiguación de inundaciones y la reducción de riesgos asociados a eventos extremos. Esto se vincula estrechamente con el ODS 11 (ciudades y comunidades sostenibles) y el ODS 13 (acción por el clima). Asimismo, la meta contribuye a reducir la vulnerabilidad climática y social, al proteger territorios que cumplen funciones críticas de adaptación basada en ecosistemas. La conservación y restauración de estos espacios mejora la capacidad de las comunidades para enfrentar sequías, olas de calor e inundaciones, fortaleciendo la equidad territorial y la seguridad ambiental.
ODS 14 y ODS 15: La meta también aporta al cumplimiento del ODS 14 (vida submarina) y ODS 15 (vida de ecosistemas terrestres) al promover la conservación de ecosistemas terrestres, costeros y marinos, manteniendo la biodiversidad, la conectividad ecológica y los servicios ecosistémicos esenciales.
En conjunto, la aplicación de esta meta no solo fortalece la implementación de la Agenda 2030, sino que también se articula con compromisos internacionales en materia de cambio climático, biodiversidad y reducción del riesgo de desastres, promoviendo un enfoque integrado de desarrollo sostenible.