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A.1: Lista Roja de Ecosistemas (Red List of Ecosystems)

Última actualización de este notebook: 23-03-2026 18:45

El Indicador de Cabecera A.1, denominado “Lista Roja de Ecosistemas” (RLE, por sus siglas en inglés), evalúa el riesgo de colapso de los ecosistemas a nivel nacional. Se expresa a través del Índice de la Lista Roja de Ecosistemas (RLIe), una métrica que cuantifica qué tan cerca están los ecosistemas de perder su distribución natural o su función ecológica fundamental. El índice se mide en una escala decimal de 0 a 1, donde un valor de 1 indica que todos los ecosistemas se encuentran en la categoría de “Preocupación Menor” (intactos o sin riesgo inminente), y un valor de 0 indica que todos los ecosistemas evaluados han “Colapsado”. Este indicador es fundamental para priorizar esfuerzos de conservación y monitorear la salud estructural y funcional del capital natural del país.

Los metadatos oficiales del indicador se encuentran disponibles aquí.

Metodología de cálculo

El cálculo del Índice (RLIe) sigue el estándar global de la UICN (https://iucnrle.org/). La unidad de evaluación a nivel nacional corresponde a los Pisos Vegetacionales (Luebert & Pliscoff, 2006), los cuales son agregados posteriormente a los Grupos Funcionales de Ecosistemas (EFG, Nivel 3 de la Tipología Global de la UICN) (Keith et al., 2020) para su reporte internacional.

La metodología consiste en asignar un “peso” numérico a cada categoría de riesgo de la Lista Roja obtenida por cada piso vegetacional: Preocupación Menor (LC) = 0, Casi Amenazado (NT) = 1, Vulnerable (VU) = 2, En Peligro (EN) = 3, En Peligro Crítico (CR) = 4, y Colapsado (CO) = 5.

El RLE index se calcula utilizando la fórmula de agregación: 1 - (Suma de los pesos de todos los ecosistemas evaluados / (Número total de ecosistemas evaluados × Peso máximo posible [5])). Este cálculo se realiza primero para obtener el valor nacional agregado (territorio continental) y luego se desagrega filtrando y calculando el índice para cada EFG de forma independiente.

Fuentes de datos

Para la construcción y evaluación de este indicador, se utilizó como fuente de información primaria la Capa de Pisos Vegetacionales de Chile (Luebert y Pliscoff, 2015; actualizada al año 2017). Esta cartografía cuenta con una clasificación oficial estructurada de acuerdo con las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para evaluar el riesgo de colapso de los ecosistemas terrestres a nivel nacional.

Los datos, tanto en su formato geoespacial como tabular, fueron descargados directamente desde la plataforma del Sistema de Información de Biodiversidad (SIMBIO) administrada por el Ministerio del Medio Ambiente: https://simbio.mma.gob.cl/Ecosistemas

Cabe destacar una precisión metodológica: de acuerdo con la revisión de la planilla de datos descargada desde SIMBIO, para la determinación del criterio final UICN (el cual define la categoría de amenaza y es el insumo principal utilizado para el cálculo de este indicador), se evaluaron específicamente los Criterios A2 (reducción de la distribución geográfica en los últimos 50 años) y A3 (reducción histórica de la distribución geográfica) de la metodología global de la Lista Roja de Ecosistemas.

Elaboración de la Capa de EFG para Chile: Para la homologación espacial hacia los Grupos Funcionales de Ecosistemas (EFG) de la UICN, se realizó un esfuerzo técnico de integración geomática que unió cuatro fuentes cartográficas oficiales: la clasificación de Pisos Vegetacionales de Chile (Luebert & Pliscoff, 2006), la cartografía de Ecosistemas Marinos (Rovira & Herreros, 2016), el Inventario Nacional de Humedales y el Inventario Nacional de Glaciares.

URL = 'https://simbio.mma.gob.cl/Ecosistemas/GetExcelExtendido'

Resultados

from IPython.display import Markdown as md
text = f""" 
Para el actual ciclo de reporte, el Índice de la Lista Roja de Ecosistemas (RLIe) para el territorio continental de Chile alcanzó un valor nacional agregado de {rli_result}. Este resultado indica que, a nivel macro, los ecosistemas terrestres del país enfrentan un riesgo relativamente bajo de colapso ecológico, traccionado por una amplia base de ecosistemas que aún mantienen su integridad. Del total de {rli_ecosystem_count} pisos vegetacionales evaluados en el territorio continental, {lc_count} se encuentran en la categoría de "Preocupación Menor" (LC). Sin embargo, el análisis desagregado revela ecosistemas específicos sometidos a severas presiones.
"""
md(text)
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Desagregación por Grupos Funcionales:

Al analizar el índice a nivel de Grupos Funcionales de Ecosistemas (EFG), se evidencian variaciones críticas asociadas principalmente a la zona central y centro-sur del país (clima mediterráneo y templado):

  • Matorrales y brezales templados estacionalmente secos (T3.2 Seasonally dry temperate heath and shrublands): Es el grupo funcional que presenta el índice más bajo y crítico a nivel nacional, con un valor de 0.7200. De los 10 pisos vegetacionales que conforman este EFG, 3 se encuentran clasificados en estado de “En Peligro Crítico” (CR), destacando la frágil situación del Bosque esclerófilo mediterráneo costero y el Bosque esclerófilo mediterráneo interior.

  • Bosques y matorrales secos tropicales/subtropicales (T1.2 Tropical/Subtropical dry forests and thickets): Presenta un índice de 0.8000. Este valor se explica porque, de sus 9 pisos vegetacionales, uno se encuentra “En Peligro” (EN) —el Bosque espinoso mediterráneo interior de Acacia caven— y otros tres están categorizados como “Vulnerables” (VU).

  • Bosques húmedos templados fríos oceánicos (T2.3 Oceanic cool temperate rainforests): Este grupo funcional, el más extenso y diverso del país, reporta un índice de 0.8217. Aunque concentra 35 pisos en Preocupación Menor (LC) hacia el sur austral, la presión sobre su límite norte genera que 9 pisos vegetacionales estén categorizados “En Peligro Crítico” (CR), asociados en su totalidad a los bosques caducifolios y laurifolios dominados por especies de Nothofagus (p. ej., N. glauca) en la zona costera y precordillera central.

Ecosistemas Íntegros (Índice Máximo)

En marcado contraste con la zona central, existen seis Grupos Funcionales de Ecosistemas que mantienen un RLE de 1.0000, lo que indica que el 100% de los pisos vegetacionales que los componen se encuentran en la categoría de “Preocupación Menor” (LC). Esta integridad ecológica se concentra fundamentalmente en biomas extremos, áridos o de alta montaña, tales como los Desiertos hiperaridos (T5.5 Hyper-arid deserts), las Estepas semidesérticas (T5.1 Semi-desert steppe), los Desiertos suculentos y espinosos (T5.2 Succulent or Thorny deserts and semi-deserts), y los Herbazales alpinos tropicales y templados (T6.4 Temperate alpine grasslands and shrublands y T6.5 Tropical alpine grasslands and herbfields). Asimismo, destacan por su buen estado de conservación los sistemas ecotonales del sur profundo, representados por las Turberas boreales, templadas y montañas (TF1.6 Boreal, temperate and montane peat bogs).

Observaciones

Al contrastar la base de datos espacial descargada desde SIMBIO con la literatura oficial que sustenta la evaluación, se evidencia una discrepancia en el reporte de la información. Mientras que la planilla de SIMBIO indica que el criterio final de riesgo se sustentó exclusivamente en los Criterios A2 y A3 (reducción espacial e histórica de la distribución geográfica), el documento oficial del estudio (Informe Final: Evaluación del estado de conservación de los ecosistemas terrestres de Chile, MMA, 2015) detalla que la evaluación original también aplicó y consideró los Criterios B2 (distribución restringida) y C2 (degradación ambiental). Esta diferencia entre el reporte técnico y la plantilla descargada del portal SIMBIO evidencia la necesidad de armonizar las bases de datos públicas para reflejar íntegramente el esfuerzo analítico multidimensional realizado por el país.

Brechas

El análisis de este indicador revela limitaciones críticas tanto en la disponibilidad temporal de los datos como en su cobertura geográfica, las cuales deben ser abordadas para los próximos ciclos de reportes nacionales:

  1. Imposibilidad de analizar tendencias temporales : La naturaleza de un índice como el RLE radica en su capacidad para medir cambios en el riesgo de colapso a lo largo del tiempo. Dado que Chile cuenta hasta ahora con una única evaluación oficial a nivel nacional (línea base), resulta imposible evaluar y analizar tendencias en el estado de conservación de los ecosistemas.

  2. Desafío de comparabilidad metodológica: El país enfrenta el desafío de realizar una segunda evaluación nacional que permita habilitar el cálculo de tendencias. Será fundamental para este próximo ejercicio asegurar la comparabilidad estadística con la línea base, lo cual exigirá integrar formalmente y visibilizar en las plataformas oficiales un espectro más amplio de criterios de evaluación de la UICN (incorporando explícitamente y sin ambigüedades los criterios B y C de degradación funcional y distribución, además del criterio A espacial).

  3. Obsolescencia temporal de la evaluación base: La clasificación del estado de conservación de los ecosistemas terrestres (pisos vegetacionales) fue realizada en el año 2015. Desde entonces, el país ha experimentado eventos transformadores significativos, como megaincendios forestales, la prolongación de la megasequía y cambios intensivos en el uso del suelo, por lo que el nivel de riesgo actual de colapso de varios ecosistemas probablemente sea mayor al reportado. Es prioritario actualizar esta evaluación territorial.

  4. Vacío de información en el ámbito marino: Actualmente, Chile no cuenta con una evaluación oficial del riesgo de colapso bajo el estándar de la Lista Roja de Ecosistemas de la UICN para su territorio marítimo. Si bien se cuenta con la cartografía base (Ecosistemas Marinos, Rovira y Herreros, 2016) utilizada para reportar extensión, la falta de una categorización de riesgo impide calcular el RLE para los ecosistemas estrictamente marinos, limitando la representatividad nacional del indicador ante el CBD.